Noticias -Apr 27, 2026

Viña Concha y Toro integra su logística de distribución nacional con trazabilidad total

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Viña Concha y Toro tiene una operación de distribución nacional con alto volumen, múltiples actores y exigencias crecientes de coordinación. Por ende, la eficiencia no depende solo de mover cargas: depende de conectar información, personas y procesos en el momento correcto.

Ese fue uno de los grandes avances de Viña Concha y Toro junto a SimpliRoute. La operación logró integrar un flujo que comienza en el análisis de las cargas y llega hasta el pago de tarifas, con más visibilidad para supervisión, mejor conexión con otras áreas y una experiencia más simple para quienes están en terreno.

Hoy, la trazabilidad de la información permite ordenar la operación de punta a punta, reducir fricciones en la coordinación diaria y facilitar el trabajo tanto de supervisores como de transportistas.

Datos destacados

  • +2 años como cliente de SimpliRoute

  • 9 centros de distribución regionales

  • 257 conductores

  • +1.000 entregas diarias

  • +700K entregas totales con SimpliRoute

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Fundada en 1883, Viña Concha y Toro es hoy el principal productor de vinos de Latinoamérica y una de las compañías vitivinícolas más relevantes del mundo, con presencia en más de 130 países.

En 2024 reportó 33 millones de cajas comercializadas a nivel global, reflejando la escala de una operación que combina tradición, alcance internacional y una sólida infraestructura productiva.

En Chile, además cuenta con plantas de envasado en Pirque, Vespucio y Lontué, lo que revela un territorio operacional amplio y estratégico dentro del país.

Dónde opera junto a SimpliRoute

  • Iquique 

  • Antofagasta 

  • Coquimbo 

  • Santiago (Vespucio)

  • Curicó

  • Talcahuano 

  • Temuco 

  • Puerto Montt

El desafío: cuando el volumen exige más que coordinación manual

De procesos dispersos a una operación que necesitaba más sincronía

En una operación de distribución nacional con alto volumen, la complejidad no está solo en mover la carga, sino en coordinar con precisión todo lo que ocurre antes, durante y después de cada despacho. Y cuando esa coordinación depende de procesos manuales, la operación empieza a perder tiempo, visibilidad y capacidad de respuesta.

Para los transportistas, parte del trabajo seguía resolviéndose de forma más rudimentaria. Encontrar direcciones implicaba recurrir a búsquedas manuales y avanzar con menos certeza sobre cómo llegar a cada punto. Eso hacía la ejecución más lenta y demandante, especialmente en una operación que exige ritmo, continuidad y cumplimiento diario.

En supervisión, la carga también era alta. Informar horarios de llegada a andén, hacer seguimiento al transporte y responder consultas sobre el estado de la operación requería llamadas, mensajes y múltiples coordinaciones manuales. En vez de fluir desde un sistema común, gran parte de la información dependía de interacciones uno a uno, con el desgaste operativo que eso implica.

A eso se sumaba un desafío transversal: la dificultad para enlazar la ejecución del transporte con otras áreas de la compañía. Cuando la información no circula con trazabilidad suficiente, equipos como Crédito y Cobranzas terminan dependiendo de cruces posteriores, validaciones manuales o consultas constantes para avanzar con sus propios procesos.

En ese contexto, el problema no era solo la falta de digitalización de una tarea puntual. Era la necesidad de dar más sincronía a una operación donde transportistas, supervisores y áreas administrativas necesitaban trabajar sobre una misma base de información.

La solución: una operación conectada de punta a punta


Del análisis de cargas al pago de tarifas, en un mismo circuito operativo

La transformación no pasó solo por digitalizar una tarea puntual, sino por conectar etapas que antes operaban con más fricción, más intermediación manual y menos continuidad de información.

Con SimpliRoute, Viña Concha y Toro consolidó una gestión más integral de su distribución nacional: un flujo que comienza en el análisis de las cargas, continúa con la planificación de la operación y se proyecta hasta procesos posteriores como la liquidación y el pago de tarifas.

Dentro de ese circuito, uno de los cambios más relevantes fue la generación automática del Reporte de Andén, que permite definir y comunicar de forma más ordenada la hora en que el transporte debe presentarse. Esa información llega directamente a la App del Transportista, sin depender de llamadas o mensajes individuales para coordinar cada movimiento.

A partir de ahí, la ejecución en ruta ocurre con información centralizada y disponible en terreno. El conductor puede visualizar su planificación desde el teléfono, mientras supervisión y otras áreas acceden a una trazabilidad más clara sobre lo que está ocurriendo en la operación.

Ese mismo flujo de información, además, facilita el enlace con procesos administrativos que van más allá del despacho en sí. La operación gana continuidad no solo en terreno, sino también en su relación con áreas como Crédito y Cobranzas, que necesitan información confiable para avanzar con sus propios procesos.

Más que una mejora aislada, el cambio fue construir un circuito operativo más conectado: menos llamadas, menos puntos ciegos y más información fluyendo desde la planificación hasta la gestión financiera del transporte.

El Reporte de Andén: Cuando el horario de llegada dejó de depender de llamadas y WhatsApp

Si hay un cambio que resume bien la transformación de esta operación, es la forma en que se gestiona la llegada del transporte al andén. Antes, esa coordinación dependía en gran parte de interacciones manuales. Había que llamar, escribir o contactar directamente al transportista para informarle cuándo debía presentarse, sumando tiempo operativo y aumentando la dependencia de seguimientos uno a uno.

Con SimpliRoute, ese paso se integró al flujo de la operación. A través del Reporte de Andén, la hora de llegada del transporte se genera automáticamente y se envía directamente a la App del Transportista. Así, el conductor solo necesita abrir su plan de ruta para ver, como primer punto, la hora en que debe estar en el andén.

El cambio puede parecer puntual, pero su impacto es mucho más amplio: reduce llamadas innecesarias, ordena la coordinación desde el origen y entrega al transportista información clara antes de iniciar la ejecución. En vez de depender de recordatorios manuales, la operación gana una lógica más predecible, fluida y trazable.

Ahí está uno de los principales puntos de inflexión del caso: una tarea que antes requería intervención constante pasó a resolverse dentro del mismo circuito operativo.

Adopción real en terreno de Transportistas: de trabajo manual a operar desde la App

Una transformación operativa no se consolida solo porque mejora la visibilidad o automatiza procesos hacia adentro. También necesita funcionar en terreno, en el momento de la ejecución, para quienes sostienen la operación día a día.

En este caso, la experiencia del transportista muestra con claridad ese cambio. Antes, parte del trabajo implicaba recurrir a métodos más manuales para ubicar direcciones y resolver cómo llegar a cada destino. Era un proceso más lento, menos ágil y con mayor desgaste operativo.

Con SimpliRoute, esa lógica cambió. La información relevante pasó a estar disponible directamente en la app: la ubicación, la ruta y la secuencia de ejecución. En vez de tener que buscar referencias manualmente, el conductor puede operar con mayor claridad desde el teléfono y avanzar con más rapidez desde el inicio de su jornada.

Eso no solo simplifica la experiencia de uso. También reduce tiempos perdidos, disminuye la fricción en terreno y facilita una ejecución más fluida para el transportista.

Sebastián Villegas, transportista de la operación:

“Ahora con la tecnología de SimpliRoute todo es mucho más fácil. Se te simplifica el trabajo, todo es más rápido. Se gana mucho tiempo. Ese tiempo que antes usábamos buscando la información manualmente, ahora simplemente es cosa de ver todo en el teléfono. Con la app, nos dan la ubicación y la mejor ruta para llegar, de forma automática, entonces todo es más fácil y sencillo”.

La adopción en terreno suele ser una de las pruebas más exigentes para cualquier sistema. Y en este caso, el valor no estuvo solo en digitalizar, sino en hacer que la tecnología realmente facilitara el trabajo de quien está ejecutando la ruta.

Supervisión: Trazabilidad, no solo en Transporte

En operaciones de distribución con múltiples actores involucrados, la trazabilidad no solo sirve para saber dónde está un transporte. Su verdadero valor aparece cuando la información deja de quedar encerrada en un solo equipo y empieza a conectar a toda la operación.

Ese fue uno de los avances más relevantes en el caso de Viña Concha y Toro. Con SimpliRoute, la información del transporte pasó a tener una trazabilidad más clara y accesible, permitiendo enlazar de forma más directa lo que ocurre en terreno con las necesidades de supervisión y de otras áreas internas.

Eso redujo una fricción muy habitual en este tipo de operaciones: la dependencia de llamadas constantes para consultar por el estado del transporte o pedir actualizaciones manuales. En vez de responder una y otra vez a la misma información, Supervisión puede apoyarse en un sistema que ordena, comparte y da visibilidad al proceso.

Al mismo tiempo, el caso deja algo importante en claro: la tecnología no reemplaza el trabajo humano, sino que lo complementa. La coordinación, la comunicación y la toma de decisiones siguen teniendo personas detrás; la diferencia es que ahora cuentan con una base de información más integrada para hacerlo mejor.

Yohany Leguer, Supervisor de Transporte:

“Una de las ventajas de SimpliRoute es que genera una trazabilidad de la información. Nos ha permitido enlazar información de forma directa con otras áreas y así evitar que nos estén llamando continuamente para preguntar sobre el monitoreo de transporte”.

Más que automatizar por automatizar, el valor estuvo en hacer que la operación funcionara con menos fricción, mejor comunicación y mayor continuidad entre áreas.


Antes y después de SimpliRoute

En una operación de distribución nacional, muchas veces los cambios más importantes no se explican solo por una mejora puntual, sino por cómo distintas fricciones empiezan a resolverse al mismo tiempo. En el caso de Viña Concha y Toro, la transformación se puede leer con claridad al comparar el antes y el después de su operación diaria.

Antes, parte de la ejecución dependía de tareas manuales: búsqueda de direcciones, coordinación por llamadas o WhatsApp, seguimiento fragmentado y una circulación limitada de la información entre transporte y otras áreas. Eso hacía que la operación fuera más demandante, menos fluida y más dependiente de gestiones uno a uno.

Después, la operación pasó a apoyarse en una lógica más integrada:

  • información centralizada en la app

  • Generación automática del Reporte de Andén

  • Mayor trazabilidad compartida

  • Mejor base para conectar la ejecución del transporte con procesos administrativos posteriores

Más que un cambio aislado, el avance estuvo en convertir una operación dispersa en un flujo más visible, conectado y fácil de coordinar.

Aprendizajes para Operaciones de Distribución Nacional

Uno de los principales aportes de este caso es que muestra una realidad muy común en logística: no siempre los mayores avances vienen solo de optimizar rutas o reducir kilómetros. Muchas veces, el cambio más importante ocurre cuando la operación logra conectar procesos que antes funcionaban de forma separada.

En el caso de Viña Concha y Toro, la mejora no se explica únicamente por una herramienta en terreno, sino por la capacidad de integrar planificación, coordinación de andenes, ejecución, trazabilidad y soporte a procesos administrativos dentro de un mismo flujo.

Esto deja tres aprendizajes que pueden ser relevantes para muchas otras operaciones de distribución nacional.

1. La eficiencia no empieza por la ruta, sino por la coordinación

Hay operaciones donde el principal cuello de botella no está en el kilometraje, sino en la cantidad de fricciones que aparecen entre áreas, sistemas y personas. Cuando la información fluye mejor, la operación gana orden antes incluso de salir a terreno.

2. Una App para transportistas debe servir para decisiones operativas reales

La adopción en terreno no depende solo de tener una interfaz disponible, sino de que esa herramienta entregue información útil para ejecutar mejor: horarios, ubicaciones, secuencia y claridad sobre lo que viene. Ahí es donde la tecnología deja de ser un soporte accesorio y pasa a convertirse en una extensión real de la operación.


3. La trazabilidad es valiosa cuando conecta distintas áreas

El verdadero impacto de la visibilidad operativa aparece cuando la información no queda encerrada en supervisión o monitoreo, sino que también sirve para mejorar la coordinación con áreas como Crédito y Cobranzas, liquidación o administración. En ese punto, la trazabilidad deja de ser solo control y se convierte en continuidad operativa.

Más allá del rubro específico, este caso deja una señal clara para cualquier operación de distribución: cuando los datos dejan de estar fragmentados y empiezan a conectar decisiones, personas y procesos, la logística gana capacidad de ejecución, coordinación y escala.


La historia de Viña Concha y Toro no muestra solo una mejora en terreno. Muestra cómo una operación de distribución nacional puede ganar orden, visibilidad y continuidad cuando conecta la ejecución diaria con la información que necesitan supervisores, transportistas y áreas administrativas.

Ese es, en el fondo, el valor más importante del caso: no se trata solo de digitalizar una tarea, sino de construir una operación más integrada, donde la planificación, la coordinación, la trazabilidad y los procesos posteriores al despacho funcionen con mayor fluidez.

En un entorno logístico donde el volumen y la exigencia operativa hacen cada vez más difícil depender de gestiones manuales, avanzar hacia flujos conectados deja de ser una mejora deseable y pasa a convertirse en una capacidad clave para operar mejor.

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